Grupo Vivanco & García
 

Octubre 2008 NÚMERO 5  
ÍNDICE
Vivanco & García presenta la nueva imagen de VGM Pharmatech
 
VGM Pharmatech presenta su servicio de búsqueda de patentes
 
China: ¿El reto de vencer la barrera lingüística?
 
Historia (clínica) de una traducción médica del alemán el español (primera parte).
 
Nuestras sugerencias: "Dándole a la Lengua"
 
Humor en el lenguaje: una de "chinglish"
 
Historia (clínica) de una traducción médica del alemán al español (primera parte)

En este artículo intentaremos hacer una breve exposición de los problemas que podemos encontrarnos en la traducción de este tipo de textos y nuestras sugerencias para superarlos.

Coloquialmente se habla de la “letra de médico” para una grafía poco menos que ilegible e igualmente extendido está el concepto de que los textos médicos son farragosos y que descuidan su componente lingüístico.

El día a día nos demuestra que este problema se plantea en demasiadas ocasiones, lo que supone un serio reto cuando un traductor se enfrenta a una traducción médica.

La etapa más importante a la hora de traducir un documento médico, por ejemplo la historia clínica de un paciente, es la comprensión del mismo. Se trata de textos sumamente técnicos dirigidos al personal sanitario, normalmente redactados con gran rapidez. En múltiples ocasiones se descuida por tanto la estructura gramatical al uso y pueden carecer de un contexto claro al aportar mucha información en pocas palabras.

Un grado elevado de comprensión puede conseguirse a través de la experiencia clínica, familiaridad con la jerga de este tipo de documentos, formación médica teórica, experiencia con otros documentos médicos tales como ensayos clínicos y artículos científicos y, por supuesto, un dominio absoluto del idioma de origen.

Sin embargo, incluso el traductor más experto y con la mejor formación técnica se enfrenta constantemente a los siguientes problemas, que dificultan la comprensión y pueden conducir a una traducción errónea:

  • El uso de términos y abreviaturas que no se encuentran en diccionarios ni en glosarios.

  • Un gran número de términos para una abreviatura.

  • Un lenguaje descuidado y abreviado, con más frases que oraciones e incluso errores gramaticales.

  • Errores debidos a una falta de comprensión por parte de personal no sanitario (por ejemplo, personal administrativo).

  • Documentos escritos parcial o totalmente a mano.

  • En formularios impresos, anotaciones a mano que no corresponden a la casilla en la que aparecen.

Además, cuando el idioma original de la historia clínica es el alemán dichos problemas se magnifican. Pese a que la terminología médica alemana procede a menudo del griego o del latín, no basta con detectar y entender estos términos; es necesario saber descifrar el acertijo que puede llegar a ser la lengua alemana para no poner en peligro la salud de un paciente.

Un ejemplo representativo de la complejidad de estos documentos, y en especial del idioma alemán, es el acrónimo CVI, que puede representar cuatro expresiones distintas tanto alemanas como inglesas.

CVI = cerebrovascular insufficiency = insuficiencia cerebrovascular

CVI = zerebrovaskulärer Insult = accidente cerebrovascular

CVI = cardiovascular insufficiency = insuficiencia cardiovascular

CVI = chronisch venöse Insuffizienz = insuficiencia venosa crónica

¿Qué opción ha de elegirse? Partiendo de la alta probabilidad de que este acrónimo no aparezca explicado anteriormente, debe buscarse el contexto. Sin embargo, aun siendo afortunados y disponiendo de algo de información contextual, puede resultar muy complicado discernir entre una opción u otra si ambas representan expresiones de un mismo campo de la medicina.

Por si fuera poco, debido a la peculiaridad del binomio historia clínica-idioma alemán, es frecuente encontrar las siguientes situaciones:

  • Muchas palabras innecesarias (por ejemplo, im Bereich/im Rahmen = en el marco de/en el contexto de) que no aportan información relevante

  • Muchos términos incorrectos que se utilizan desde hace muchos años e incluso aparecen en diccionarios, tal como ocurre con el término hypertonie, que aparece traducido como hipertonía en Tamayo Delgado, Diccionario Médico Alemán-Español, 2000, en vez de hipertensión (hipertonía corresponde a hypertonus o muskelhypertonie)  (esto es extrapolable a la información que aparece en Internet, que no siempre es fiable)

  • Redundancias (por ejemplo, subjektives Wohlbefinden = bienestar subjetivo) cuya traducción al idioma de destino carece de sentido

  • Expresiones metafóricas (ein Medikament einschleichen oder ausschleichen = reducir o aumentar gradualmente la dosis de un medicamento; su posible traducción literal "introducir de manera inadvertida un medicamento" sería totalmente incorrecta)

  • Anglicismos, en ocasiones no reconocibles fácilmente como tales (selbstbewusst (= arrogante, seguro de sí mismo) como traducción del término self-conscious (cohibido, tímido, inseguro), cuya traducción correcta en alemán sería befangen o gehemmt.

Por último no olvidemos que la información contenida en este tipo de documentos es muy técnica y va dirigida a profesionales sanitarios y del derecho (compañías aseguradoras, jueces y abogados en caso de negligencias). Por tanto, su traducción debe cumplir los siguientes requisitos:

  • Debe ser precisa y correcta.

  • Debe traducirse todo (excepto las direcciones), incluyendo los encabezados y pies de página, a menos que el traductor reciba instrucciones especiales.

  • Debe usarse terminología médica.

  • Los profesionales médicos deben poder entender dicha traducción.

  • Deben indicarse las ambigüedades o el texto ilegible.

  • No debe simplificarse el texto a menos que el traductor reciba órdenes específicas.

Por consiguiente, la traducción de textos médicos, y especialmente de historias clínicas de pacientes, es una tarea ardua a la par que vital. Exige la acertada combinación de conocimientos técnicos, médicos y lingüísticos con la capacidad de comunicar la información para evitar la tergiversación de la misma.

(Continuará)

 

 

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